Mostrando entradas con la etiqueta bien y mal. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta bien y mal. Mostrar todas las entradas

viernes, 23 de noviembre de 2012

¿Estamos criando vagos?


Este mensaje estuvo circulando desde 2009 o antes, no lo recuerdo, lo recibi por correo electrónico; ahora no solo es un mensaje reflexivo, es nuestra conciencia gritando... ¡Te lo dije!!!




¿Estamos criando vagos?    
A los jóvenes de este siglo… 
Hay que llamarlos varias veces en la mañana para llevarlos a la escuela.Se levantan irritados pues se acuestan muy tarde hablando por teléfono o conectados a la Internet.

No se ocupan de que su ropa esté limpia y mucho menos poner un dedo en nada que tenga que ver con ' arreglar algo en el hogar ' .Idolatran a sus amigos y viven poniéndoles ' defectos ' a sus padres a los cuales acusan a diario de que ' están pasados ' .

No hay quien les hable de ideologías, de moral y de buenas costumbres pues consideran que ya lo saben todo.

Hay que darles su semana o mesada de la que se quejan a diario porque ' eso no me alcanza ' .Si son universitarios siempre inventan unos paseos de fin de semana, que lo menos que uno sospecha, es que regresarán con un embarazo o habiendo fumado marihuana. 

Definitivamente estamos rendidos y la tasa de retorno se aleja cada vez más, pues aún el día en que consiguen un trabajo, hay que seguirlos manteniendo.

Con esto, me refiero a un segmento cada vez mayor de chicos de la sociedad de clase media (o de capas medias urbanas) que bien pudieran estar entre los 14 y los 24 años, y que para aquellos padres que tienen de dos a cuatro hijos que constituyen un verdadero dolor de cabeza. 

¿En que estamos fallando?
Para los nacidos en los años cuarenta y cincuenta, el orgullo reiterado es que se levantaban de madrugada a ordeñar las vacas con el abuelo; que tení­an que limpiar la casa; que lustraban sus zapatos (algunos fueron limpiabotas y repartidores de diarios); otros llevaban al taller de costura la ropa que elaboraba la madre o tenían un pequeño salario en la Iglesia en donde ayudaban a oficiar la misa cada madrugada. 


Lo que le pasó a nuestra generación, es que elaboramos un discurso que no dio resultado: '¡Yo no quiero que mi hijo pase los trabajos que yo pasé! ' .  Nuestros hijos no conocen la escasez. Se criaron desperdiciando.

A los 10 años ya habí­an viajado por gran parte del país mínimo dos veces, cuando nosotros a los 20 no sabíamos lo que era salir de nuestro Estado.

El ' dame ' y el ' cómprame ' siempre fue generosamente complacido y ellos se convirtieron en habitantes de una pensión con todo incluido, que luego querí­amos que fuera un hogar.

Al final, se marchan al exterior a la conquista de una pareja, y vuelven al hogar divorciados o porque la cosa ' les aprieta ' en su nueva vida. 

Para los que tienen hijos pequeños y que pueden todavía moldear, pónganlos los sábados o domingos a lavar los carros y a limpiar sus zapatos. Un pago simbólico por eso puede generar una relación en sus mentes entre trabajo y bienestar.

Las niñas deben desde temprano aprender a lavar, planchar y cocinar para que entiendan la economí­a doméstica en tiempos que podrí­an ser más difí­ciles.

La música metálica, los conciertos, la tele, la moda y toda la electrónica de la comunicación, han creado un marco de referencia muy diferente al que nos tocó.Estamos comprometidos a revisar los resultados de “si fuimos muy permisivos”, o si sencillamente hemos trabajado tanto, que el cuidado de nuestros hijos queda en manos de las domésticas y en un medio ambiente cada vez más deformante.

Ojala que este mensaje llegue a los que tienen ' muchachos pequeños ' y puedan cambiar o hacer algo al respecto, pues ya los abuelos pagaron (o estamos pagando) la transición... !!!!

Por el Dr. César Mella (Psiquiatra) <


Padres Permisivos
Que nos aconseja Dios en su Palabra?

Instruye al niño en su camino, Y aun cuando fuere viejo no se apartará de él.  Proverbios 22:6 |

El que detiene el castigo, a su hijo aborrece; Mas el que lo ama, desde temprano lo corrige.  Proverbios 13:24 

 Corrige a tu hijo, y te dará descanso, Y dará alegría a tu alma. Proverbios 29:17

Frases Celebres en imagenes aquí

sábado, 27 de octubre de 2012

VIVIR COMO LAS FLORES


Maestro, ¿qué debo hacer para no quedarme molesto? Algunas personas hablan demasiado, otras son ignorantes. Algunas son indiferentes. Siento odio por aquellas que son mentirosas y sufro con aquellas que calumnian.

- ¡Pues, vive como las flores! Advirtió el maestro.

- Y ¿cómo es vivir como las flores? Preguntó el discípulo.

- Pon atención a esas flores -continuó el maestro, señalando unos lirios que crecían en el jardín. 


Ellas nacen en el estiércol, sin embargo son puras y perfumadas. Extraen del abono maloliente todo aquello que les es útil y saludable, pero no permiten que lo agrio de la tierra manche la frescura de sus pétalos. 


Es justo angustiarse con las propias culpas, pero no es sabio permitir que los vicios de los demás te incomoden. Los defectos de ellos son de ellos y no tuyos. Y si no son tuyos, no hay motivo para molestarse. 

Ejercita pues, la virtud de rechazar todo el mal que viene desde afuera.

Esto, es vivir como las flores.

DESCONOCIDO

Frases de sabiduria aqui.

jueves, 18 de octubre de 2012

¿Y Tú qué...?


Tú, que te quejas y reclamas lo que no recibes, ¿has pensado en lo que no das?
Tú, que te lamentas porque sufres, ¿te has dado cuenta de cuánto haces sufrir?
Tú, que acusas a los demás de ignorantes, ¿eres consciente de lo mucho que no sabes?
Tú, que condenas a los que se equivocan y fallan, ¿te das cuenta de tus propios fallos?


Tú, que desconfías de los amigos sinceros, ¿alguna vez te has analizado con sinceridad?
Tú, que te quejas de tus penurias, ¿no eres capaz de ver que tienes mucho más que los demás?
Tú, que criticas al mundo, ¿alguna vez  has hecho algo para mejorarlo?
Tú, que sueñas con el cielo, cuando te enfrentes al infierno ¿qué llevas dentro?


Tú, que te crees tan modesto, ¿no estarás orgulloso de ser tan humilde?
Tú, que constantemente condenas el mal, ¿estás comprometido a difundir el bien a través de tu vida?
Tú, que criticas la indiferencia, ¿siembras la compasión y el amor a tu alrededor?
Tú, que te irritas contra la pobreza, ¿estás usando bien tus recursos?


Tú, que no soportas las espinas, espero que no estés cultivando rosas.
Tú, que tanto lamentas la oscuridad, ¿eres capaz de brillar con luz propia?
Tú, que tanto te ocupas y preocupas por ti mismo, ¿te preocupan también los demás?
Tú, que te sientes tan pequeño, ¿alguna vez has intentado crecer y madurar?


Tú, que te quejas de la soledad, ¿eres una buena compañía?
Tú, que no soportas la enfermedad, ¿qué haces por tu salud?
Tú, que anhelas la unidad, la armonía y la concordia, ¿has combatido la discordia en tu propia vida, en tu propio hogar?
“Tú, que te consideras cristiano, ¿alguna vez le has pedido a Jesús que venga a morar en tu corazón?”

Pensamientos breves aqui.

viernes, 14 de septiembre de 2012

10 Mandamientos para ser buenos Padres


1. Demuéstrale lo mucho que le quieres.

Todos los padres quieren a sus hijos pero ¿se lo demuestran cada día?, ¿les dicen que ellos son lo más importante que tienen, lo mejor que les ha pasado en la vida? No es suficiente con atender cada una de sus necesidades: acudir a consolarle siempre que llore, preocuparse por su sueño, por su alimentación.
Los cariños y los mimos también son imprescindibles. 
Está demostrado; los padres que no escatiman besos y caricias tienen hijos más felices que se muestran cariñosos con los demás y son más pacientes con sus compañeros de juegos. Hacerles ver que nuestro amor es incondicional y que no está supeditado a las circunstancias, sus acciones o su manera de comportarse será vital también para el futuro. Sólo quien recibe amor es capaz de transmitirlo.
No se van a malcriar porque reciban muchos mimos. Eso no implica que dejen de respetarse las normas de convivencia.

2. Mantén un buen clima familiar.

Para los niños, sus padres son el punto de referencia que les proporciona seguridad y confianza. Aunque sean pequeños, perciben enseguida un ambiente tenso o violento. 
Es mejor evitar discusiones en su presencia, pero cuando sean inevitables, hay que explicarles, en la medida que puedan comprenderlo, qué es lo que sucede. 
Si nos callamos, podrían pensar que ellos tienen la culpa. Si presencian frecuentes disputas entre sus padres, pueden asumir que la violencia es una fórmula válida para resolver las discrepancias.

3. Educa en la confianza y el diálogo.

Para que se sientan queridos y respetados, es imprescindible fomentar el diálogo. Una explicación adecuada a su edad, con actitud abierta y conciliadora, puede hacer milagros. Y, por supuesto, ¡nada de amenazas!.
 Tampoco debemos prometerles nada que luego no podamos cumplir; se sentirían engañados y su confianza en nosotros se vería seriamente dañada. Si, por ejemplo, nos ha surgido un problema y no podemos ir con ellos al cine, tal como les habíamos prometido, tendremos que aplazarlo, pero nunca anular esa promesa.

4. Debes predicar con el ejemplo.

Existen muchos modos de decirles a nuestros hijos lo que deben o no deben hacer, pero, sin duda, ninguno tan eficaz como poner en práctica aquello que se predica. Es un proceso a largo plazo, porque los niños necesitan tiempo para comprender y asimilar cada actuación nuestra, pero dará excelentes resultados. 
No olvidemos que ellos nos observan constantemente y "toman nota". No está de más que, de vez en cuando, reflexionemos sobre nuestras reacciones y el modo de encarar los problemas.Los niños imitan los comportamientos de sus mayores, tanto los positivos como los negativos, por eso, delante de ellos, hay que poner especial cuidado en lo que se dice y cómo se dice.

5. Comparte con ellos el máximo de tiempo.

Hablar con ellos, contestar sus preguntas, enseñarles cosas nuevas, contarles cuentos, compartir sus juegos... es una excelente manera de acercarse a nuestros hijos y ayudarles a desarrollar sus capacidades.
Cuanto más pequeño sea el crío, más fácil resulta establecer con él unas relaciones de amistad y confianza que sienten las bases de un futuro entendimiento óptimo. Por eso, tenemos que reservarles un huequecito diario, exclusivamente dedicado a ellos; sin duda, será tan gratificante para nuestros hijos como para nosotros.
A ellos les da seguridad saber que siempre pueden contar con nosotros. Si a diario queda poco tiempo disponible, habrá que aprovechar al máximo los fines de semana.

6. Acepta a tu hijo tal y como es.

Cada crío posee una personalidad propia que hay que aprender a respetar.
A veces los padres se sienten defraudados porque su hijo no parece mostrar esas cualidades que ellos ansiaban ver reflejadas en él; entonces se ponen nerviosos y experimentan una cierta sensación de rechazo, que llega a ser muy frustrante para todos. Pero el niño debe ser aceptado y querido tal y como es, sin tratar de cambiar sus aptitudes.
No hay que crear demasiadas expectativas con respecto a los hijos ni hacer planes de futuro. Nuestros deseos no tienen por qué coincidir con sus preferencias.

7. Enséñale a valorar y respetar lo que le rodea.

Un niño es lo suficientemente inteligente como para asimilar a la perfección los hábitos que le enseñan sus padres. 
No es preciso mantener un ambiente de disciplina exagerada, sino una buena dosis de constancia y naturalidad. Si se le enseña a respetar las pequeñas cosas -ese jarrón de porcelana que podría romper y hacerse daño con él, por ejemplo-, irá aprendiendo a respetar su entorno y a las personas que le rodean.
Muchos niños tienen tantos juguetes que acaban por no valorar ninguno. A menudo son los propios padres quienes, como respuesta a las carencias que ellos tuvieron, fomentan esa cultura de la abundancia. Lo ideal sería que poseyeran sólo aquellos juguetes con los que sean capaces de jugar y mantener cierto interés.
Guardar algunos juguetes para más adelante puede ser una buena medida para que no se vea desbordado y aprenda a valorarlos.

8. Los castigos no le sirven para nada.

Los niños suelen recordar muy bien los castigos, pero olvidan qué hicieron para "merecerlos". 
Aunque estas pequeñas penalizaciones estén adecuadas a su edad, si se convierten en técnica educativa habitual, nuestros hijos pueden volverse increíblemente imaginativos. Disfrazarán sus actos negativos y tratarán de ocultarlos. Podemos ofrecerles una conducta aceptable con otras alternativas.



9. Prohíbele menos, elógiale más.

Para un crío es tremendamente estimulante saber que sus padres son conscientes de sus progresos y que además se sienten orgullosos de él. 
No hay que escatimar piropos cuando el caso lo requiera, sino decirle que lo está haciendo muy bien y que siga por ese camino. 
Reconocer y alabar es mucho mejor que lo que se suele hacer habitualmente: intervenir sólo para regañar.Siempre mencionamos sus pequeñas trastadas de cada día. ¿Por qué no hacemos lo contrario?.
Si, con un gesto cariñoso o un ratito de atención resaltamos todo lo positivo que nuestros hijos hayan realizado, obtendremos mejores resultados.

10. No pierdas nunca la paciencia.

Difícil, pero no imposible.
Por más que parezcan estar desafiándote con sus gestos, sus palabras o sus negativas, nuestro objetivo prioritario ha de ser no perder jamás los estribos. En esos momentos, el daño que podemos hacerles es muy grande. Decirles: "No te aguanto"; "Qué tonto eres"; "Por qué no habrás salido como tu hermano" merman terriblemente su autoestima. 

Al igual que sucede con los adultos, los niños están muy interesados en conocer su nivel de competencia personal, y una descalificación que provenga de los mayores echa por tierra su autoconfianza. 
Contar hasta diez, salir de la habitación..., cualquier técnica es válida antes de reaccionar con agresividad ante una de sus trastadas.
En caso de que se nos escape un insulto o una frase descalificadora, debemos pedirles perdón de inmediato. Reconocer nuestros errores también es positivo para ellos.


miércoles, 29 de agosto de 2012

¿Dios creo el mal?


 Durante una conferencia con varios universitarios, un profesor de la Universidad de Berlín, propuso un desafío a sus alumnos con la siguiente pregunta:

“¿Dios creó todo lo que existe?" 
Un alumno respondió, valientemente:

Si, Él creó …

¿Dios realmente creó todo lo que existe?, preguntó nuevamente el maestro.

Si señor, respondió el joven.

El profesor respondió: “Si Dios creó todo lo que existe, ¡entonces Dios hizo el mal, ya que el mal existe! Y si establecemos que nuestras obras son un reflejo de nosotros mismos, ¡entonces Dios es malo!!"

El joven se calló frente a la respuesta del maestro, que feliz, se regocijaba de haber probado, una vez mas, que la fe era un mito.

Otro estudiante levantó la mano y dijo:


¿Puedo hacerle una pregunta, profesor?
Lógico, fue la respuesta del profesor.

El joven se paró y preguntó:

Profesor, ¿el frío existe?

¿Pero que pregunta es esa?… Lógico que existe, ¿o acaso nunca sentiste frío?

El muchacho respondió: "En realidad, señor, el frío no existe. Según las leyes de la Física, lo que consideramos frío, en verdad es la ausencia de calor. Todo cuerpo o objeto es factible de estudio cuando posee o transmite energía; el calor es lo que hace que este cuerpo tenga o transmita energía”.

“El cero absoluto es la ausencia total de calor; todos los cuerpos quedan inertes, incapaces de reaccionar, pero el frío no existe. Nosotros creamos esa definición para describir de que manera nos sentimos cuando no tenemos calor."

Y, ¿existe la oscuridad?, continuó el estudiante.

El profesor respondió:Existe.

El estudiante respondió:

La oscuridad tampoco existe. La oscuridad, en realidad, es la ausencia de luz. “La luz la podemos estudiar, ¡la oscuridad, no!. A través del prisma de Nichols, se puede descomponer la luz blanca en sus varios colores, con sus diferentes longitudes de ondas. ¡La oscuridad, no! …

“¿Como se puede saber qué tan oscuro está un espacio determinado? Con base en la cantidad de luz presente en ese espacio.” “La oscuridad es una definición utilizada por el hombre para describir qué ocurre cuando hay ausencia de luz.”

Finalmente, el joven preguntó al profesor:

Señor, ¿EL MAL EXISTE?

El profesor respondió: Como afirmé al inicio, vemos crímenes, violencia en todo el mundo. Esas cosas son del mal.

El estudiante respondió:

“El mal no existe, Señor, o por lo menos no existe por sí mismo. El mal es simplemente la ausencia del bien… De conformidad con los anteriores casos, el mal es una definición que el hombre inventó para describir la ausencia de Dios.”Dios no creó el mal. … El mal es el resultado de la ausencia de Dios en el corazón de los seres humanos. Es igual a lo que ocurre con el frío cuando no hay calor, o con la oscuridad cuando no hay luz.

El joven fue aplaudido de pié, y el maestro, moviendo la cabeza, permaneció en silencio …
El director de la Universidad, se dirigió al joven estudiante y le preguntó: ¿Cuál es tu nombre? Me llamo, ALBERT EINSTEIN



Pensamientos breves Aquí
http://nuestravidaessencilla.blogspot.mx/






miércoles, 8 de agosto de 2012

Aprender No Siempre es Bueno

Me enseñaste cosas tan bellas.

Me enseñaste que soñar
no es una perdida de tiempo.

Me enseñaste a apreciar las cosas
simples que nunca tomaría en cuenta.

Me enseñaste a perdonar
porque olvidar no es perdonar.

Me enseñaste a ver que
cada cosa cae por su propio peso.

Me enseñaste a creer
que lo que hago es esencial.

Me enseñaste muchas cosas más.




Me mostraste el mundo 
con otros ojos.
Me ayudaste en los peores momentos.
Me ayudaste a gritar lo que sentía.




          Me diste alas para
          así poder volar.

          Me diste la libertad 
          de ocuparlas.

Y al hacerlo,
me viste con otros ojos
y...

te perdí.