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miércoles, 28 de noviembre de 2012

¡SOY UN NIÑO!

Soy un niño con un nombre que me sustenta: llámame por mi nombre. No soy bebe, ni flaquito, ni gordito, ni ... 
Acéptame como soy; no me compares. 


Yo soy como tú, un individuo único con únicas maneras de percibir, interpretar y expresarse. 

Aprender es agradable, no lo heches a perder con castigos, tareas y amenazas. 



Permíteme expresarme libremente, no termines mi frase ni culmines mis trazos ni rellenes mis dibujos. 

Intercambia conmigo opiniones, así me ayudas a aceptar las críticas ajenas. 



Mírame a los ojos cuando me hables. De ser posible, colócate a la altura de mi vista. A veces me duele el cuello de mirar hacia arriba. 


El silencio me bruma, 
Permíteme hablar... ¡Yo sé hablar! 
Permíteme reir...¡Yo sé reir! 
Permíteme llorar... ¡Yo sé llorar! 

Te digo algo... 
me interesan sólo mis intereses 
Lo demás no puede entrar en mi pesamiento. 
Lo cotidiano es importante para mi, 
De allí extraigo las comparaciones y los contrastes 
para entender al mundo. 

Sé discreto con mis asuntos: 
mis piojos, mi zurdera, mi tartamudez o mis rabietas 
no van a desaparecer por el hecho de que tú las propagues. 

Déjame tomar decisiones. 
Sugiéreme y plantéame alternativas, pero enséñame a ser independiente, a prescindir de tí. 

Estimúlame para mantener despiertos mis sentidos 
con ellos puedo hacer y rehacer el universo. 

Necesito tu confianza y comprensión para aceptar que "no sé" y que "no puedo". 
Así podré ganar en seguridad, confianza y comprensión. 



Si me gritas, 
me siento como un pájaro desplumado; 
Si yo grito 
y me hablas en voz baja, 
entenderé mejor que no debo hacerlo. 





Valora mis esfuerzos más que los resultados de mis actos. 
Así tendré ánimo de seguir adelante y ese será nuestro triunfo. 

Ten conciencia de tus sentimientos para que puedas entender y respetar los míos. 
Si asumes que soy un individuo en proceso de transformación, y tu también, 
podremos ser solidarios en la creación. 


Necesito límites y está bien que ejerzas el control, 
pero hazlo con firmeza, congruencia, perseverancia y cariño. 
No me culpes, mis errores no son mis fracasos ni los tuyos; son nuestro aprendizaje responsable. 

No me margines ante mis tropiezos; 
seria como abandonarme al inicio del camino. 
No hagas de mi un conforme o perderás activos para el futuro. 

No temas decepcionarme al admitir que te equivocas. 
Piensa más bien que me muestras una realidad que necesito. 

No me pidas que quede "quieto" por mucho rato. 
Tengo muchos barcos, trenes, aviones, caballos y mariposas por dentro. 
No me ridiculices; 
podría convertirme en un caracol que nunca saldrá de su caparazón. 
No me tiranices. 
Terminaré temiéndote, pero no respetándote. 

No te hagas mártir o tendré lástima de ti. 
No me sermonees continuamente 
pues a la larga quedaré sordo. 

No me acorrales a preguntas, porque me estarás alejando o me entrenarás para mentir. 


No me resuelvas las cosas, porque me harás un desvalido. 
No supongas lo que me pasa: 
Indágalo, así nos ayudaremos. 

No te asustes ante mis asombros... 
¡COMPÁRTELOS! 

Frases Celebres en Imagenes Aquí.

Hijo, no podemos...pero


No podemos darte soluciones para todos los problemas de la vida, ni tenemos respuestas para tus dudas o temores..., pero podemos escucharte, y buscarlas junto contigo.


No podemos cambiar tu pasado ni tu futuro, pero cuando nos necesites, estaremos junto a ti.

No podemos evitar que tropieces..., solamente podemos ofrecerte nuestras manos, para que te sujetes y no caigas.


Tus alegrías, tus triunfos y tus éxitos no son de nosotros..., pero disfrutamos sinceramente cuando te vemos feliz.

No juzgamos las decisiones que tomas en la vida..., nos limitamos a apoyarte, a estimularte, y a ayudarte si nos lo pides.

No podemos trazarte límites dentro de los cuales debes actuar..., pero sí te ofrecemos el espacio necesario para crecer.
No podemos evitar tus sufrimientos, cuando alguna pena te parta el corazón..., pero podemos llorar contigo, y recoger los pedazos para armarlo de nuevo.




No podemos decirte quién eres, ni quién deberías ser..., solamente podemos quererte como eres, y ser tus padres.

Todos los días oramos por ti...

Oramos... y le agradecemos a Dios que nos haya dado la oportunidad de tener un hijo como tú.

Frases Celebres en Imagenes Aquí.

jueves, 11 de octubre de 2012

Hijos Adolescentes. Conversación a fondo.


Llega un momento, para terror de algunos padres y madres, en el que se hace necesaria una conversación tranquila y sosegada con el hijo o la hija adolescente. No es un plato de gusto para nadie, porque resulta más cómodo callarse, disimular, olvidar, "mirar para otro lado"... que pasar el mal trago de hablarles claro.

Pero como afirma Alejandra Vallejo-Nágera, "más dolor ocasiona un padre blando, inconstante, que no sirve de guía. Me refiero a ese tipo que enseguida se rinde porque educar bien resulta cansado".

Durante la adolescencia van a prodigarse las situaciones que requieren con urgencia una conversación seria.

El hijo que hace "novillos" (se ausenta) en el colegio, la hija que con sólo catorce años "sale" con el primer muchacho insustancial que se lo ha pedido, la hija que hace de la contestación insolente un hábito... Y en estos momentos pueden entrarnos dos tipos distintos de miedos razonables e igualmente desastrosos: -"No es para tanto; pobre hijo".

Por un paternalismo mal entendido podemos creer que nuestra tarea consiste en evitar contrariedades a nuestro hijo. Pero de lo que se trata es de educarlo como una persona libre y responsable. -"Si le echo un sermón, perderé su confianza". Y sin embargo, necesitan y esperan nuestra autoridad.

El primer paso, de todas maneras, consiste en informarse bien de lo que ha sucedido. Sin exageraciones, pero sin ingenuidades, hemos de conocer los detalles antes de hablar con nuestro hijo. Son los amos de las excusas, de las coartadas y de las interpretaciones, y tienen una capacidad infinita para la autojustificación. Sólo si estamos bien informados podremos discernir.

Los padres sagaces han de tener, desde el principio, un mínimo plan de acción. Este sería el segundo paso o criterio clave. Por eso, hay que hablar mucho entre el matrimonio, especialmente si se trata de un tema importante.

Hay que estudiar bien el caso para no dejarse llevar por la improvisación. Saber lo que queremos decir al hijo y no lo que inspire nuestro estado de ánimo en ese momento. Y algo muy importante: tener visión de largo plazo, sabiendo que a veces las guerras no se ganan en una sola batalla y que la victoria definitiva requiere paciencia y sembrar mucho antes de recoger la cosecha.

Hemos de ser prevenidos porque hablar con un adolescente es lo más parecido a una montaña rusa: vamos de aquí para allá y, a aveces, es difícil incluso evitar la discusión.

El tercer paso, saber escuchar. Efectivamente, escuchar con eficacia es todo un arte que pocas personas saben llevar a la práctica. La mayoría de los padres queremos mitigar los golpes que la vida puede causar a los hijos. Nos hacemos cargo de los problemas que atañen al adolescente, intentamos ayudarle. Adelantándonos a cualquier desenlace fatal, hablamos, advertimos, damos consejos, prohibimos, juzgamos... pero solemos tener poca paciencia para escucharlos.

No nos damos cuenta de que igual de importancia tiene en estas conversaciones el saber qué decir, como el escuchar, dejar hablar a nuestro hijo, que explique sus opiniones y puntos de vista. Al hablar con alguien, el adolescente necesita oírse a sí mismo hablando en voz alta. El objetivo consiste en ayudarle para que exprese su frustración, angustia o miedo. Y para eso, hay que evitar las interrupciones con comentarios, consejos o preguntas.

En todo caso, puede ser útil proponerse, dentro de ciertos límites, no tomarse las cosas como algo personal, cultivar una cierta perspectiva un tanto distante y permanecer tan sereno e impertérrito como sea posible. También puede ser útil "oír con los ojos". En ocasiones nuestro hijo no expresa con palabras lo que siente. La expresión de su cara, la mirada, el gesto de los brazos, la postura, el tono de voz. El cuerpo no miente.

Cuando observemos un mensaje contradictorio entre gestos y palabras, hay que creer sólo lo que dice el cuerpo. Y es que estas conversaciones requieren por nuestra parte que nos arriesguemos a oír de todo. Una confesión puede ser un duro golpe: ¿estamos dispuestos a oír de todo?. Por eso, conviene tener previsto qué hacer después. Pensemos que entonces es cuando se nos va a presentar la mejor oportunidad para ayudar a nuestro hijo,pues cuando se atreve a expresar su preocupación es porque ha jugado con fuego pero no aguanta el calor.

Hay que ser hábil para que la comunicación fluida no decaiga, por miedo nuestro o por vergüenza suya, pero al mismo tiempo, los padres debemos saber orientar,proporcionar claves. Si se trata de un mensaje de los que nos dejan envueltos en un sudor frío, lo primordial es conservar la calma. Hacerlo resulta muy difícil, pero enormemente útil. Sólo la calma permite encontrar la respuesta más adecuada.

Tomado, en versión libre, del artículo de "De 13 a 16. Conversaciones a fondo. De hombre a hombre y de mujer a mujer", publicado en Hacer Familia nº 64, junio 1999.

jueves, 20 de septiembre de 2012

¿Los hijos se van?


Hay que aceptarlos con esa condición, hay que criarlos con esa idea, hay que asumir esa realidad.

No es que se van... es que la vida se los lleva.

Ya no eres su centro.

Ya no eres propietario, eres consejero.

No diriges, aceptas. 

No mandas, acompañas.

Ya necesitan otro amor, otro nido y otras perspectivas.

Ya les crecieron alas y quieren volar.

Ya les crecieron las raíces y maduraron por dentro.

Ya les pasó las borrascas de la adolescencia y tomaron el timón.

Ya miraron de frente la vida y sintieron el llamado, para vivirla por su cuenta.

Ya saben que son capaces de las mayores aventuras, y de la más completa realización. Ya buscarán un amor, que los respete, que quiera compartir sin temores ni angustias las altas y las bajas en el camino que les endulce el recorrido y los ayude en el fin que quieren conseguir.

Y si esa primera experiencia fue equivocada, tendrán la sabiduría y las fuerzas para soltarlas, así, otro amor les llegará para compartir sus vidas en armonía.

Ya no les caben las raíces en tu maceta, ni les basta tu abono para nutrirse, ni tu agua para saciarse, ni tu protección para vivir. Quieren crecer en otra dimensión, desarrollar su personalidad, enfrentar el viento de la vida, al asombro del amor y al rendimiento de sus facultades.

Tienen un camino y quieren explorarlo, lo importante es que sepan desandarlo, tienen alas y quieren abrirlas. Lo importante es el corazón sensible, la libertad asumida y la pasión a flor de piel.

Que la rienda sea con responsabilidad, y la formación, llena de luz.

Tú quedas adentro. En el cimiento de su edificio, en la raíz de su árbol, en la corteza de su estructura, en lo profundo de su corazón. 

Tu quedas atrás.
 En la estela luminosa que deja el barco al partir.
 En el beso que les mandas.
 En el pañuelo que los despide.
 En la oración que los sigue.
 ¡En la lágrima que los acompaña!

Tú quedas siempre en su interior aunque cambie de lugar.


Pensamientos breves. Haz click en este renglón

miércoles, 19 de septiembre de 2012

25 maneras de amar a tu hijo de cualquier edad.


Seguramente no son todas, pero tal vez si sean las principales  que nuestros hijos esperan de nosotros como padres. Si las llevas a cabo, bien. Si no las conocías y las consideras buenas, he aquí una oportunidad de ponerlas en practica. ¿cuesta trabajo?,
seguramente si porque no estamos acostumbrados, pero ¿que no harías por tus hijos y tener una familia tranquila y feliz?.

Préstele atención.
Búsquelo.
Escúchelo.
Juegue con él.
Sea espontáneo.

Tómelo de las manos.
Haláguelo más, critíquelo menos.
Maravíllese de sus logros.
Agradézcale.
Sea flexible.

Confíe en él.
Mírelo a los ojos.
Comparta su entusiasmo.
Anímelo.
Espere lo mejor de él, mas no la perfección.

Sea consistente.
Esté a su disposición.
Disciplínelo en su momento.
Aprecie sus diferencias.
Conteste sus preguntas.

Crea en él.
Pida su opinión.
Escuche su música.
Pídale disculpas cuando usted se equivoca.

¡¡Ámelo a pesar de todo!!!