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jueves, 27 de junio de 2013

Yo quiero ser una mujer

Yo quiero ser una mujer consciente del privilegio y milagro de la vida…
De sentir que tengo todo el derecho a vivir
y disfrutar lo que ella me ofrece.

Yo quiero ser feliz siendo yo misma, sin máscaras, sin sentimientos de culpa, conforme a mi vocación, a mi misión y a mis sueños…


Yo quiero tener el coraje de ser y sentirme libre, para elegir mis caminos, vencer mis miedos y temores, y asumir las consecuencias de mis actos…

Yo quiero tener alegría para reír, para hacer y recorrer mi camino a la felicidad, para sentir la energía de vivir plena e intensamente…

Yo quiero sentir que soy una mujer completa, amarme, reconocer que soy única, irrepetible e irreemplazable; que valgo, porque en mí han instalado una luz divina, y porque en mi interior hay mucho para dar…

Yo quiero hacer conciencia de que nadie puede lastimarme a menos que yo lo permita; que nadie puede agredirme porque no lo merezco…

Yo quiero ser luz

Yo quiero ser luz para mi sol, mi familia y mis hijos, porque así, les ayudaré a crecer, sin miedos y con responsabilidad.

Yo quiero dejar de ser y sentirme víctima, para retomar o tomar por primera vez en mi vida, la capacidad de autogobernarme, de ser protagonista de mi historia…

Yo quiero amar el presente, elegir el futuro y luchar para hacerlo, con el corazón sin renunciarme, ni cansarme jamás… Yo quiero recordar el pasado, pero no vivir en él, para aprender a no cometer los mismos errores.

Quiero soñar con un futuro brillante, lleno de estrellas; sin dejar de vivir y disfrutar mi presente, teniendo plena conciencia, que lo único seguro, es el hoy, el aquí y el ahora…Yo quiero perdonarme mis errores, mis culpas, mis caídas y liberar la carga, para hacer más liviano mi caminar, hacia una vida nueva…

Yo quiero, todos los días de mi vida, en esta dimensión, agradecer cada instante de aliento, cada sonrisa, cada lágrima, cada amigo que me ha dado la mano en mi peregrinaje; cada experiencia vivida, que me han hecho SER quien soy, con mis defectos y virtudes.

Shoshan.

domingo, 9 de diciembre de 2012

La mujer y el león


Una leyenda etíope cuenta la historia de un hombre y una mujer , ambos viudos y todavía jóvenes, que se enamoraron y se casaron. 

La alegría de la mujer fué grande cuando se fue a vivir a la casa de su nuevo marido, especialmente porque él tenía un hijo y ella siempre había deseado un niño. Ahora ya tenía el primero. 


Pero el niño todavía lloraba la muerte de su madre y se mostraba hostil con su madrastra, rechazando sus afectos. Rehusaba su cocina, rasgaba su costura y se apartaba de su bondad y sus atenciones. La excluía completamente y ni siquiera le hablaba. 

Transcurrido un tiempo, la mujer, llena de decepción y tristeza, fué a buscar la ayuda de un hechicero que vivía en una colina cercana.

-!Por favor, prepárame una poción de amor para que mi hijastro me quiera! –  le suplicó la mujer desesperada.

- Puedo preparártela- le contestó el hechicero-, pero los ingredientes son muy difíciles de conseguir. Debes traerme tres pelos del bigote de un león vivo.

La mujer imploró diciendo que era imposible, que sería devorada, pero el hechicero insistió en que era la única forma. Se fue afligida, pero decidida a no abandonar la petición. 



Con el nuevo día, cogió un cuenco con mucha comida y se dirigió a un lugar donde vivía un gran león. Y esperó. Pasado un tiempo, lo vio venir. Al oir su rugido, dejó caer el cuenco y huyó. 


A la jornada siguiente, fue otra vez a la morada del león con más comida, esperó a que apareciera y dejó el cuenco antes de irse. Cada día le dejaba más cerca la comida y esperaba un poco más antes de irse. 



En una ocasión decidió esperar a que el léon comiera la carne para mirarle desde la distancia. Otro día se puso lo bastante cerca para poder oir su respiración y, al cabo de un tiempo, se acercó tanto que podía olerlo. Cada vez le decía palabras suaves. 


Después de mucho, mucho tiempo, ya podía quedarse cerca de él mientras comía. Y llegó el momento en que el león se mostraba tranquilo en su presencia, se estiraba y dejaba que le acariciase su pelaje, ronroneando feliz. 


La joven mujer decidió que entonces podía cumplir con su proposito. Mientras acariciaba la espalda y la cabeza del león, hablándole suavemente, tomó tres pelos de su bigote sin que lo notara.

-Gracias, querido amigo- le dijo, y se fue derecha a la cabaña del hechicero, quien se mostró encantado de que le hubiera traido, al fin, los ingredientes mágicos.

- Aquí los tienes, le he traido los pelos de un león vivo-anunció, y los entregó al hechicero, que estaba sentado fuera de su cabaña frente al fuego.

-En efecto, los tienes-dijo el hechicero, sonriendo, mientras examinaba los tres pelos. E inmediatamente, y ante la mirada atónita de la mujer, los tiró al fuego.


-¿ Pero qué ha hecho?-le gritó ella-. Eran para la poción de amor que quería que hicieras. ¿ Puede imaginarse que difícil ha sido para mi obtenerlos? Me ha llevado meses ganarme la confianza del fiero león.


-¿De verdad crees que el amor y la confianza de un niño pueden ser más difíciles que obtener los pelos de una bestia salvaje?-le preguntó a la mujer-. Vete a casa y piensa en lo que has logrado.



La joven mujer comprendió. Reconoció su hazaña, su espera paciente a lo largo de los meses y sus intentos graduales de acercarse al león. Ella misma había cambiado durante el intento. 



Ahora, la aproximación a su hijastro sería diferente. Esperó, segura y confiada, se acercó a él poco a poco, respetando su ritmo y su territorio, sin invadirle, y sin, por eso, dejarlo por imposible. Tras un tiempo, el niño la aceptó como su madre y la dejó entrar en su corazón.


Cuento tradicional de Etiopia
” La paciencia y la perseverancia son las cualidades más útiles en este mundo impaciente y apresurado. Todos tenemos que tratar con gente que nos resulta difícil, pero no podemos curiosear fácilmente en un cofre cerrado con una acción brusca. Es mejor soltar el cierre del cofre poco a poco, alrededor de sus bordes hasta que se abra solo.”

Frases Celebres en Imagenes Aquí.


miércoles, 26 de septiembre de 2012

Tú tienes 17 y yo 22

Son casi 5 años de diferencia.
Son 2 los que hemos compartido. 
Los números se quedan atrás, lo que cuenta es lo que hemos vivido. 
Yo junto a tu pecho, tú entre mis brazos. 

Hemos compartido miedos y angustia. 
Dolor y lágrimas. 
Pero también risas y momentos inolvidables, únicos e imperecederos. 
Besos y caricias. 
No somos perfectos, tenemos muchos defectos, pero nuestro amor, el valor que le hemos dado, ha hecho que superemos cualquier circunstancia, aún por encima de nosotros mismos.

Eres muy valiosa para mí, mucho de tí lo has aprendido de mí. 
Mucho de mí, lo he logrado gracias a tí. 
Eres la fuente que impulsa mi mayor felicidad: el amor. 
No ha sido fácil, ha sido más dificil, nos ha costado mucho esfuerzo construir lo que hemos logrado: amarnos con valor. 
Dicen los sabios que los grandes logros rigurosamente tienen grandes caídas, y cada una de ellas nos hace más fuertes, como fuerte es nuestra relación. 

¿Cuantas veces hemos caído en problemas y malos entendidos?, ¿cuantas ocasiones nos hemos enojado?, ¿cada cuando hemos estado en desacuerdo?, muchas, demasiadas como para comprender que el fin único de todas las cosas es el perdón, aceptar tal como es a esa persona que, a pesar de cualquier cosa, te respeta, te admira y te ama y está ahí, justo a tu lado. 

Tú me escuchas y yo te atiendo, tú me respetas y yo te idolatro, tú me amas y soy tu esclavo, tú me besas y me haces sentir soñado. 
Somos 2 amor, hemos superado muchas cosas y seguramente vendrán más, no me importa pues se que contigo y tú conmigo podremos vencer el más arduo camino. 

Tú tienes 17 y yo 22. 

Tú tienes mi amor y yo tú amor.

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